Sí, eso creo que es lo que somos.
Las marcas confían en nosotros ya sea a nivel individual o a nivel de agencia para que gestionemos o propongamos estrategias en el social media. Y me parece muy bien, es más, estoy encantada.
Ahora mismo todo el mundo quiere tener una presencia en Facebook y un twitter. De aquí a poco será foursquare y quien sabe que vendrá después. Pero aunque todo el mundo, y cualquier marca puede tener su presencia ¿realmente tiene sentido que todo absolutamente tenga esa presencia?.
Hace unos meses me llegó un mensaje en el que un conocido me pedía encarecidamente que me hiciera fan de una fábrica de mármoles que lo único que hacía es publicar su catálogo en el muro. Si fuera la Sra. de Donald Trump (no sé si se ha echado una nueva chati) y cada dos por tres estuviera alicatando los WC’s de mis mansiones tendría sentido; pero lo cierto es que no soy aficionada a mármoles y menos aún tengo mansiones que alicatar. Si fuera un constructor también podría tener cierto sentido, siempre y cuando el gremio de la construcción entrara a Facebook a consultar las tarifas del marmolero. Anque personalmente opino que en este caso sería mucho más fácil consultarlo en la propia web. (Y en ocasiones estamos desatendiendo la web corporativa que en definitiva, en la mayoría de los casos es a través de ella donde se está generando el negocio).
Aunque todas las marcas pueden tener presencia en el medio social, no todas tienen la actitud para hacerlo.
Esta cuestión de actitud, tiene que tenerla la agencia o el freelance que contratan para gestionar esa presencia. Pero sobre todo, la actitud para lograr éxito en el medio social, radica siempre en la propia marca.
No se puede construir unos canales sociales sin alimentarlos, sin apostar por ellos, replicando algo existente en la propia web, sin apoyar ese acercamiento o haciendo oídos sordos a todo lo que allí se dice.
El apoyo por parte de la marca es más que fundamental porque un externo o una agencia que gestiona una presencia en el medio social, en el fondo es un intermediario y facilitador de la relación y conversación entre la marca y el cliente. Y lo queramos o no, ese facilitador (que no siempre sabemos que lo hay), no es otra cosa que la imagen de la marca ante cientos o miles de fans.