Una visión de la comunicación online desde un enfoque reputacional y con una perspectiva personal e independiente
Estos días he seguido muy de cerca el “levantamiento popular” contra el programa “la noria” a raíz de la aparición (cobrando) de la madre del Cuco, condenado por el encubrimiento del asesinato de Marta del Castillo.
Desde ahora me gustaría dejar claro que no comulgo con ciertos programas de telebasura que juegan continuamente con el morbo. Tampoco estoy de acuerdo con la respuesta que está dando tele5 a este programa atacando a Pablo Herreros, y consiguientemente a todos los que se han adherido a esta “rebelión” por lo que me gustaría mandarle un mensaje de ánimo a Pablo al mismo tiempo que exponer también mi punto de vista.
A estas alturas del otoño (y puede que sea una utópica) pienso que la solución no pasa por exigir a las marcas que retiren su publicidad, sino por pedir a los usuarios que simplemente si no están de acuerdo con los contenidos de cierto programa dejen de verlo y animen a su círculo de amistades a que hagan lo mismo.
En todo este tema de las crisis de reputación que tienen que ver con ciertos temas “sensibles” a la opinión pública siempre te queda la duda de si las marcas ceden a la presión por miedo a la repercusión economico-reputacional o porque han reconocido el error y realmente ha habido un cambio de punto de vista. Supongo que, en la mayoría de las cosas es una combinación de ambas posturas.
Por otra parte no puedo evitar pensar en que es un programa con una elevadísima audiencia, un formato que por suerte o desgracia consumen muchísimas personas y que el forzar la retirada del formato a través de la presión transmitida a sus patrocinadores podría ser algo parecido a intentar imponer cierto punto de vista, que no tiene porque coincidir con el de muchos otros, presionando a los “influyentes”.
Qué hubiera pasado si simplemente, el mismo día en que se emitió la aparición de la madre del Cuco, la audiencia de “la Noria” hubiera descendido un 30% o un 40% respecto a cualquier otra emisión?
En mi opinión, a parte de haber sido sanísimo, habría sido un toque de atención claro y directo de la propia audiencia del programa sobre cierto tipo de contenido; y eso, desde luego, la dirección del programa no lo hubiera podido obviar. Los programas se retiran de la parrilla precisamente por falta de audiencia, algo que me parece totalmente democrático, y las marcas se retiran del patrocinio de los mismos precisamante por la misma causa.
Y termino sincerándome: #yoconfieso que en ocasiones veo “La Noria” en momentos de zaping. Sobre todo ese debate político que en el que siempre acabas dudando sobre si su atractivo radica en la enorme capacidad demagógica de algunos de los asistentes o en las intervenciones brillantes de otros.
Opino, luego existo...
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